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Visita al estudio #6: Alfredo Pardo. YO PINTO (Y PUNTO) ENTREVISTA CON ALFREDO PARDO Por Ángela Sánchez de Vera Hay artistas a los que no les gusta hablar de su trabajo. Aún así, Alfredo accedió amablemente a conversar un rato sobre las obras en las que disuelve su identidad, ocultándose tras la enorme calidad pictórica y el humor corrosivo de sus escenas. Si bien tengo que admitir que Alfredo mostró una educación exquisita a lo largo de toda la entrevista, en varias ocasiones tuve la impresión de que se iba a levantar para gritarme a la cara: YO PINTO (Y PUNTO).
-A.S.V. Imagina que entráramos en tu estudio, cuéntame qué encontraríamos, en qué estás trabajando ahora. -A. P. Estoy un poco con todo, con vídeo y con pintura… ahora está un poquillo baja la pintura. Y con la fotografía. -A.S.V. ¿Y en qué serie estás trabajando? -A. P. Yo no hago series, yo voy haciendo y ya está. No me lo planteo como una serie, no me digo: voy a empezar aquí y a terminar aquí. Va evolucionado y va cambiando.
-A.S.V. ¿Y de dónde partes? ¿te gusta una idea, una historia…? -A. P. Llevo ya un tiempo trabajando con la familia. Con ella me da pie a expresar todas las ideas y situaciones que se me van ocurriendo. -A.S.V. En esas escenas familiares tú interpretas todos los roles, te caracterizas y actúas en escenas un poco grotescas, muy críticas con la familia estándar. -A. P. Sí, hago de padre, de madre… no son grotescas, son escenas cotidianas que le pueden pasar a cualquiera… lo grotesco sale solo. Si empiezas a hacer fotos sin ton ni son a gente, sin que se dé cuenta, seguro que los pillas con caras raras, cerrando los ojos, abriendo la boca para decir lo que sea, y seguro que ponen alguna mueca. También me dice mucha gente que deformo las caras, pero están tal cual. -A.S.V. ¿Haces fotos de las poses antes de pintar? -A. P. Sí, hago muchas fotos sobre el tema que vaya a hacer, luego hago montajes de las escenas. Antes me montaba la escena, con todo lo que tenía que aparecer en el cuadro, me travestía yo de mujer, de hombre, me dejaba bigote…
-A.S.V. Y luego hacías un fotomontaje, antes de empezar a pintar el cuadro. -A. P. En casi todos sí, pero en las primeras pinturas armaba la escena sobre el cuadro, pintando de diferentes fotos y lo juntaba todo allí. Ahora lo que hago es hacer fotos de sitios o de situaciones, y de gente que me gusta, y lo que hago es ponerle mi cara y ya está. -A.S.V. Ya no necesitas caracterizarte, ni engordar veinte kilos… -A. P. No para las pinturas, pero para los vídeos y las fotos sí. -A.S.V. Tu tarea es en cierto modo documental, y usas tu pintura como un filtro. Es decir, en vez de escoger la pose más favorecedora escoges la que descartaría todo el mundo. -A. P. Sí, porque tampoco se pretende hacer fotos posadas.
-A.S.V. Son posadas, pero en otro sentido… en cuanto a los vídeos que estás haciendo, háblame de cómo son, si encadenas varias pinturas o si partes de alguna historia que te haga gracia. -A. P. Hago vídeos con mi hermano, él se encarga de casi todo, yo salgo allí y ya está. Nos lo pasamos muy bien.
-A.S.V. Simplemente te dejas utilizar. -A. P. Sí. También tengo otros vídeos de escenas cotidianas, vídeos que no tienen ni un principio ni un fin, no cuentan una historia que empiece y termine. Son como si nos grabaran ahora mismo, sabes que va a pasar algo después. No es que no pase nada… Pero puede que no sea relevante o que mucha gente no lo viera tan importante como para ser contado. -A.S.V. Como una foto extendida en el tiempo. -A. P. Sí.
-A.S.V. Son curiosas las diferencias entre los retratos de Sergio [Luna. Valencia, España] , los de Noé [Bermejo. Valencia, España] y los tuyos, puedes verlos como piezas muy similares, y puedes verlos como piezas muy distantes… Noé y tú trabajáis con la familia, pero tú retratas situaciones estándar. No se trata de tu propia familia, mientras que lo suyo es más autobiográfico. -A. P. Él retrata situaciones de las que realmente sí te paras a hacer una foto: una comunión, un bautizo, una boda… situaciones de conmemoración, para recordar… -A.S.V. En tus fotos se congelan muecas algo terroríficas. El filtro con el que seleccionas las escenas me recuerda un poco al que debe utilizar Alex de la Iglesia: no es que inventes, simplemente miras lo que está ahí y seleccionas lo más terrorífico y lo aíslas. Por eso se ve grotesco, porque borras lo que rodea y difumina lo extraño. -A. P. Lo fijo. -A.S.V. Y al mismo tiempo reproduces escenas estereotipadas, como si ese filtro se centrara en un tipo de vida urbana contemporánea globalizada, homogénea, que fuera igual aquí, en Copenhague o en California. La ropa de sport, los supermercados, las motos… no tienen memoria de un lugar específico. Tus escenas son muy televisivas también. Háblame un poco de tu fascinación por la tele y por los programas basura, cómo utilizas la tele como material para generar ese tipo de situaciones absurdas. -A. P. No sé, hace tiempo que no voy a la tele [cita]. También iba un poco para crear un personaje para la televisión, y vivirlo. Tiene un poco de cine, de teatrero: te montas tu película, su historia, lo que le ha pasado, aunque sea todo mentira, situaciones que no se salgan de lo posible, en el límite de todo lo que sale en la televisión… te pones a ver esos programas y sales flipao… -A.S.V. Háblame sobre la identidad, el modo en que te caracterizas… o te descaracterizas. Tus autorretratos juegan con la despersonalización, eliminas lo que es más personal de un individuo y mantienes un gesto estúpido, un gesto inconsciente que te iguala con cualquier otro gesto absurdo de cualquier otra persona… reúnes toda una antología de estupideces humanas. -A. P. Sí, pero en ese gesto también intento mostrarme. Todos tenemos varias facetas: el niño siempre está con los ojos cerrados, mirando hacia dentro (introvertido), el padre está gritando, todo le parece mal… son estados de ánimo y situaciones. Es cruel, pero es cruel para mí también, porque soy yo, me estoy desdoblando en todo. -A.S.V. Cuando comenzaste a trabajar en estas escenas ¿tenías algún referente, algún artista, algún libro o película? -A. P. No, ninguno en concreto o de manera consciente. Me gustan muchas cosas y están ahí, pero empecé con una tontería. Siempre me he disfrazado y he hecho el tonto. Me dieron una beca en Segovia, allí eran muy peperos, tenía que dejar un cuadro y pinté uno de una noche que hicimos una fiesta de disfraces, iba yo de… me puse una polla enorme y un bigote, e iba con uno vestido de novia, pinté un cuadro de los dos disfrazados y lo dejé allí. Y lo de la familia empezó luego, un poco por necesidad. Tenía que hacer un retrato de grupo para un trabajo en la clase de retrato de Rosa Martínez Artero y estaba solo en casa, no tenía a nadie y empezó así la cosa.
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